No siempre es necesario recomponer lo que se rompe, lo que se desbarata. A veces, los fragmentos que subsisten revelan espacios en los que se gesta lo desconocido, donde la vida se ofrece en una luz diferente. En esos momentos se aprende a apreciar lo poco que se mantiene sólido y firme, lo resistente, aquello que realmente tiene valor, y a dejar atrás lo que ha perdido su significado. No hay que aferrarse a lo que fue; en ocasiones, el verdadero acto de amor hacia uno mismo consiste en aceptar, en liberar y en seguir adelante sin la necesidad de comprender cada matiz de lo que acontece.
miércoles, 8 de enero de 2025
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
LO QUE SE QUEDA
Uno aprende, con el tiempo, que algunas cosas se quedan. Una canción. Una persona. Una playa. Un día cualquiera. Una noche. Una tarde q...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Te pasás la vida soñando. Con la casa, con el auto, con ese rincón de paz donde todo esté en su lugar. Juntás plata, pedís créditos, fi...
-
Uno arranca por cualquier lado. No hay otra forma. Nadie sabe dónde queda el principio. Así que agarramos lo primero que viene, un día...

No hay comentarios:
Publicar un comentario