Recorro la ciudad como quien mira una vidriera. La gente pasa sin mirarse. Cada uno en su obra, sin autor. Las pantallas muestran cosas vacías. Todos las miran igual. Los objetos esperan. No sé qué. El deseo se fue. Las preguntas grandes están ahí, en el aire. Nadie las dice en voz alta. Un día, en una pantalla, apareció alguien. Nadie importante. Hablaba de un lugar lejano donde las cosas tenían orden. Algunos se pararon a escuchar. Después, se fueron y lo olvidaron. A mí, esas palabras me quedaron. Y pensé que quizás no hacía falta ir tan lejos. Quizás todo estaba ahí. En ese instante. En esa calle. Miré al cielo. Gris. Cerrado. Por un momento creí que detrás de esa niebla había algo. Pero no. Lo importante era la gente. Las calles. Las preguntas que nadie responde. La vida así nomás, con su belleza rara y frágil. No hace falta otro lugar. Acá, ahora, ya está. O debería estar.
Mostrando entradas con la etiqueta ¿hay vida en la ciudad?. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ¿hay vida en la ciudad?. Mostrar todas las entradas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
ANTES DE LA PAZ
Hay cosas que no se dicen. La culpa es una de ellas. Se paga con el cuerpo. El pánico llega puntual, como un cobrador. El corazón se a...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Un hombre cruza la calle. Lleva las manos en los bolsillos y camina como si ya supiera adónde va. En la esquina, una mujer espera el c...
-
Era una noche de diciembre, cálida. Sobre la mesa, un mantel blanco. Una botella vacía. La luz entraba desde la calle. Sonó el timbre. ...