Los amigos de siempre son como esos abrigos que nos acompañan durante muchos inviernos; se ajustan a nuestra piel y nos envuelven en una calidez familiar. Con ellos, la vida se siente más abrasadora y ligera, como si el tiempo se hubiera detenido en un instante de complicidad. Esos lazos, entretejidos en un tapiz de memorias compartidas y silencios acariciantes, nos ofrecen un refugio en el que la autenticidad se despliega sin reservas. En su compañía, la esencia de la unión se transforma en un suave abrazo, donde el frío no duele tanto y lo cotidiano se torna maravilloso.
martes, 7 de enero de 2025
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
LO QUE SE QUEDA
Uno aprende, con el tiempo, que algunas cosas se quedan. Una canción. Una persona. Una playa. Un día cualquiera. Una noche. Una tarde q...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Te pasás la vida soñando. Con la casa, con el auto, con ese rincón de paz donde todo esté en su lugar. Juntás plata, pedís créditos, fi...
-
Uno arranca por cualquier lado. No hay otra forma. Nadie sabe dónde queda el principio. Así que agarramos lo primero que viene, un día...
No hay comentarios:
Publicar un comentario