El engaño suele destilar un brillo cegador, como un oro mal logrado que encandila la vista, pero cuyo peso errático en algún momento delata su esencia. Al principio, deslumbra y seduce, provocando ridículas justificaciones en los sombríos recovecos de la conciencia. Sin embargo, esa ilusión deja un rastro persistente, una vibración que resuena en el silencio. La verdad, tenaz y sigilosa, siempre permanece cerca, aguardando el instante propicio para manifestarse. Uno puede intentar eludirla, construir ininteligibles laberintos, así y todo, su llamado es irrefrenable. Las falsas narrativas se pueden amontonar como lastres que llevamos a cuestas, pero no hay refugio posible cuando llega el momento de la reconciliación con la realidad. La verdad, intransigente, siempre halla la manera de reclamar su lugar bajo la luz.
Mostrando entradas con la etiqueta engaño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta engaño. Mostrar todas las entradas
lunes, 6 de enero de 2025
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
EL FANTASMA INTERIOR
La vida se ha vuelto un producto. Se mide por lo que se muestra, no por lo que se siente. Las personas actúan para ser vistas. Acomoda...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Un hombre cruza la calle. Lleva las manos en los bolsillos y camina como si ya supiera adónde va. En la esquina, una mujer espera el c...
-
Era una noche de diciembre, cálida. Sobre la mesa, un mantel blanco. Una botella vacía. La luz entraba desde la calle. Sonó el timbre. ...