Todo está en esa luz que un dedo enciende y apaga. Rostros perfectos, vidas sin errores. Nadie tropieza. Deslizan el dedo hacia arriba, sin parar, buscando algo que nunca llega. ¿Qué esperan? ¿La felicidad de los otros? ¿O la prueba de estar fuera del juego? Las frases caen: "¡Qué maravilla!", "Increíble". Monedas falsas. Nadie mira, nadie se asombra. Pero la pregunta queda: ¿Por qué no lo descubrís por vos mismo? No hay respuesta. Ya no hay piel. Sólo el reflejo de una sonrisa sin dolor, de un éxito sin costo, de una vida que no es. Siguen deslizando. La luz no se apaga. Pero todos, en ese brillo, se vuelven sombra. Hasta que el dedo se detiene. Ya no hay nadie. Sólo la luz, encendida, esperando un gesto que nunca regresa.
Mostrando entradas con la etiqueta la arena y el vidrio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta la arena y el vidrio. Mostrar todas las entradas
martes, 24 de junio de 2025
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
EL RESCOLDO
Un día cualquiera uno abre la puerta y afuera hay otra cosa. No es que las flores aparezcan de golpe ni que los pájaros se decidan a ca...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Un hombre cruza la calle. Lleva las manos en los bolsillos y camina como si ya supiera adónde va. En la esquina, una mujer espera el c...
-
Era una noche de diciembre, cálida. Sobre la mesa, un mantel blanco. Una botella vacía. La luz entraba desde la calle. Sonó el timbre. ...