Hay momentos en que soy un fantasma con documento de identidad. Camino por la calle, pago el alquiler, como medialunas, pero algo en mí se queda flotando a tres centímetros del suelo. Como esos sueños en los que gritás y nadie te escucha. Un amigo me dijo una vez: "Vivís como si te hubieras olvidado el alma en el asiento del bondi". Tenía razón. Pero ¿acaso no viajamos todos así, medio ausentes, medio en otra parte? Hasta los objetos lo saben: ese mate que usás cada mañana no está del todo seguro de que seas vos quien lo levanta. El espejo del baño duda antes de reflejarte. La verdad es simple: no hay manera de estar completamente en ningún sitio. Como esas canciones que suenan mejor cuando el volumen no es del todo alto.
sábado, 10 de mayo de 2025
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
LO QUE SE QUEDA
Uno aprende, con el tiempo, que algunas cosas se quedan. Una canción. Una persona. Una playa. Un día cualquiera. Una noche. Una tarde q...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Te pasás la vida soñando. Con la casa, con el auto, con ese rincón de paz donde todo esté en su lugar. Juntás plata, pedís créditos, fi...
-
Uno arranca por cualquier lado. No hay otra forma. Nadie sabe dónde queda el principio. Así que agarramos lo primero que viene, un día...
No hay comentarios:
Publicar un comentario