No se camina hacia el amor. No hay pasos que lo alcancen. Es un precipicio invisible. Uno avanza, distraído, y de pronto el suelo ya no está. No hay aviso. No hay ruido. Sólo la certeza de que ya es tarde. Ya ocurrió. Quienes dominan el idioma inglés lo saben. Por eso dicen "fall in love". Caer. Reconocen, en esa palabra de cuatro letras, la verdad irremediable: enamorarse es perder el control. Es rendirse a la gravedad de otro. Y así, sin red, uno descubre que lo importante no es el impacto -duro, dulce, brutal- sino el instante previo. Ese segundo eterno en el que, suspendido en el vacío, se entiende que ya no hay vuelta atrás. Luego, sólo queda seguir cayendo.
lunes, 14 de julio de 2025
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