No se camina hacia el amor. No hay pasos que lo alcancen. Es un precipicio invisible. Uno avanza, distraído, y de pronto el suelo ya no está. No hay aviso. No hay ruido. Sólo la certeza de que ya es tarde. Ya ocurrió. Quienes dominan el idioma inglés lo saben. Por eso dicen "fall in love". Caer. Reconocen, en esa palabra de cuatro letras, la verdad irremediable: enamorarse es perder el control. Es rendirse a la gravedad de otro. Y así, sin red, uno descubre que lo importante no es el impacto -duro, dulce, brutal- sino el instante previo. Ese segundo eterno en el que, suspendido en el vacío, se entiende que ya no hay vuelta atrás. Luego, sólo queda seguir cayendo.
lunes, 14 de julio de 2025
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
NO HAY HAZAÑA EN EL DESAYUNO
Uno mira el cielo y se convence de que ahí, arriba, está su nombre. Quiere ser explorador de lo infinito, arquitecto de estrellas, fun...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Un hombre cruza la calle. Lleva las manos en los bolsillos y camina como si ya supiera adónde va. En la esquina, una mujer espera el c...
-
Era una noche de diciembre, cálida. Sobre la mesa, un mantel blanco. Una botella vacía. La luz entraba desde la calle. Sonó el timbre. ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario