Hay algo en las personas que sólo se revela cuando se dejan llevar por su lado más inestable. Es ahí donde reside su verdadero encanto, en ese lugar donde la razón y la cordura se desdibujan ligeramente. No se trata de una pérdida total de control, sino más bien de una pequeña fisura en la armadura de la "normalidad". Es en ese espacio donde se esconden las verdaderas personalidades, las que no se dejan reducir a simples estereotipos o convenciones. Es ahí donde reside el secreto del amor. Porque si no somos capaces de captar esa pequeña chispa de locura en alguien, si no logramos ver más allá de la fachada, entonces no podemos verdaderamente amar. Todos tenemos algún grado de locura, y es eso lo que nos hace humanos. Es eso lo que nos hace interesantes, lo que nos hace dignos de ser amados. Y también lo que nos hace capaces de amar a los demás de manera auténtica. Ya lo dijo el poeta, la locura es el estado en el que la felicidad deja de ser inalcanzable.
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