Creen que el futuro es mejor. Por eso corren. Cada cosa nueva que construyen es un pequeño funeral de lo que fueron, pero no lo saben. Su lema es "avanzar". Sin embargo, avanzar es dejar atrás. Y lo que queda atrás se pierde. Hay una elegancia en lo quieto: en el vidrio de la ventana, en la silla de madera, en la taza vacía, en el árbol de la vereda, en no querer nada más. Eso lo saben los ancianos; los que corren, no. Por eso, cuando gritan "¡sigamos!", yo sólo oigo el ruido de las cosas que se rompen para siempre. Su progreso es un hermoso incendio, y ellos, sin saberlo, son la leña.
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lunes, 10 de noviembre de 2025
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