Un hombre le habla a una pared. Está convencido de que, al otro lado, alguien lo escucha. Tiene la certeza de que sus palabras, más tarde o más temprano, obrarán el milagro: crear una puerta donde sólo hay cemento. Pura mitología. La cosa no funciona así. El universo no se altera con argumentos. Esa urgencia por corregir el pensamiento ajeno no es más que el disfraz elegante de un lamento. Un monólogo eterno. Se habla, se debate, pero en el fondo sólo se llora por un mundo que se resiste a plegarse a nuestro designio. Silencio. El movimiento verdadero es el contrario. No es afuera: es adentro. No es amplificar la voz: es bajar la mirada. No para mirarse el ombligo, sino para sacarle filo a la propia madera. No es una retirada egoísta: es una alquimia. Quien logra alcanzar ese centro, esa solidez callada, ya no necesita gritar. Simplemente, es. Y su presencia, por pura física elemental, transforma el espacio a su alrededor. Atrae. Seduce sin pretenderlo. No es que convenza. Es que su manera de habitar el mundo se vuelve, de pronto, irresistible. No gana discusiones. Sin proponérselo, empieza a ganar miradas. Su verdad deja de ser una palabra y se convierte en una evidencia. Ese es el único mensaje que vale la pena: el que no se dice. Los niños lo saben.
Mostrando entradas con la etiqueta la evidencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta la evidencia. Mostrar todas las entradas
miércoles, 10 de septiembre de 2025
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
EL FANTASMA INTERIOR
La vida se ha vuelto un producto. Se mide por lo que se muestra, no por lo que se siente. Las personas actúan para ser vistas. Acomoda...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Un hombre cruza la calle. Lleva las manos en los bolsillos y camina como si ya supiera adónde va. En la esquina, una mujer espera el c...
-
Era una noche de diciembre, cálida. Sobre la mesa, un mantel blanco. Una botella vacía. La luz entraba desde la calle. Sonó el timbre. ...