Hay un error en la manera en que contamos las historias de amor. Solemos contarlas como si fueran hacia adelante: dos que se encuentran, luego se gustan, luego se aman. Como si el amor fuera una línea recta que termina en algún lado. Pero no es así. El amor viene de atrás. Uno conoce a alguien un día cualquiera, en una esquina, en una conversación sin importancia. Y ese alguien dice algo, hace un gesto, y de pronto todo lo que uno vivió antes de ese día empieza a moverse. Como si ese momento nuevo tuviera el poder de reordenar todo lo viejo. Uno cree que el amor es cosa del presente. Pero no. El amor es cosa del pasado. Uno ama hacia atrás. Cuando esa persona entra, cuando realmente entra, empieza a vivir también en los días que no estuvo. De pronto las vacaciones de la infancia tienen más luz. De pronto las tristezas viejas encuentran quien las entienda. De pronto uno descubre que llevaba años esperando sin saber que esperaba. Y ahí está lo extraño. Uno cree que elige. Pero cuando pasa, cuando realmente pasa, uno descubre que ya había elegido mucho antes. Que el corazón trabaja en secreto, preparando el lugar, haciendo espacio, sin avisar. Aunque cuando uno acepta que el amor viene de atrás, acepta también que va a perder algo que ni siquiera sabía que tenía. Y lo acepta igual. Uno ama sabiendo que va a perder. Y lo hace de todos modos. Como si fuera la primera vez. Como si fuera la última. Y sobre todo, como si todo lo que vivió hasta ese momento no hubiera sido más que el camino para llegar ahí.
sábado, 14 de febrero de 2026
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
EL ERROR
Hay un error en la manera en que contamos las historias de amor. Solemos contarlas como si fueran hacia adelante: dos que se encuentra...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Llegará un día en que, al abrir los ojos, el futuro ya no será aquel paisaje generoso donde se guardaban todos los comienzos. Seguirá a...
-
Era una noche de diciembre, cálida. Sobre la mesa, un mantel blanco. Una botella vacía. La luz entraba desde la calle. Sonó el timbre. ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario