El agua, en su esencia, fluye con suavidad y libertad. Tocarla es una caricia que nos invita a soltar cualquier resistencia. No se impone, pero tampoco se detiene; sigue su rumbo, adaptándose a los obstáculos que encuentra. Con paciencia, un simple goteo puede horadar la piedra más dura. Que jamás se nos olvide que llevamos en nosotros la esencia del agua. Al enfrentar vicisitudes, no debemos aferrarnos a los obstáculos, sino buscar un nuevo camino. La clave está en fluir como el agua y encontrar siempre la forma de avanzar.
viernes, 22 de noviembre de 2024
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
TRES VERDADES
La tarde caía. Él seguía ahí, sentado en la arena, mirando el agua, sin decir nada desde hacía horas. Yo estaba cerca, pero no demasiad...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Un hombre cruza la calle. Lleva las manos en los bolsillos y camina como si ya supiera adónde va. En la esquina, una mujer espera el c...
-
Una puerta. Está el afuera, y el adentro. Abrir es un acto sencillo: permitir el paso de un lado al otro. La dificultad reside en lo q...
No hay comentarios:
Publicar un comentario