El mar es esa vastedad que se despliega en tonos verdes y azules hasta desvanecerse en la nada que llamamos horizonte. Sin embargo, en ese vacío encontramos una presencia que nos llama, una fuerza que nos atrae. No es el movimiento de las olas lo que nos hipnotiza, sino el silencio que las separa. El intervalo entre dos momentos, el espacio entre dos pensamientos. Allí, en esa vacuidad, encontramos la verdad. La belleza no está en la forma, sino en la ausencia de forma. No está en la ola, sino en el espacio que la sucede. No está en lo que queda, sino en la fugacidad de la espuma que muere al caer. El mar nos enseña a amar el vacío, a encontrar la plenitud en la nada.
jueves, 21 de noviembre de 2024
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