El silencio es un refugio frente a la superficialidad y el conflicto. En un mundo lleno de ruido, su valor se enaltece. No es simplemente la ausencia de ondas sonoras, sino una expresión reflexiva que nos conecta con lo corporal, lo mental y lo espiritual. En ese espacio de calma descubrimos un lenguaje más allá de las palabras, donde la esencia del ser se desvela con una claridad que únicamente ese sosiego puede ofrecer. Volvamos a hacer del acto de escuchar la principal sustancia de la comunicación. En definitiva, sólo tiene valor la palabra que nace del más profundo silencio.
miércoles, 20 de noviembre de 2024
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
LA MANO IZQUIERDA
El gris de la lluvia entró hace semanas. Los edificios tienen el color del cansancio. La gente camina apurada, pero sin rumbo: es el g...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Un hombre cruza la calle. Lleva las manos en los bolsillos y camina como si ya supiera adónde va. En la esquina, una mujer espera el c...
-
Era una noche de diciembre, cálida. Sobre la mesa, un mantel blanco. Una botella vacía. La luz entraba desde la calle. Sonó el timbre. ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario