La vida es como un río que no cesa de fluir. No se detiene ni retrocede. Simplemente avanza, hacia su destino. Nuestra existencia también es un vaivén incesante entre obstáculos y mareas cambiantes. No hay vuelta atrás, ni segundas oportunidades. En este curso incesante hay momentos calmos y procelosos, pero el río siempre se mueve, incluso en la tranquilidad. Su avance es continuo, siempre hacia la desembocadura. También nosotros nos perderemos en el mar de nuestro destino. No hace falta llegar a ese instante para comprender que todo es un simple recorrido, un trayecto más o menos extenso que no se puede repetir, pero que nos ha llevado a donde estamos ahora.
lunes, 27 de enero de 2025
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
LO QUE SE QUEDA
Uno aprende, con el tiempo, que algunas cosas se quedan. Una canción. Una persona. Una playa. Un día cualquiera. Una noche. Una tarde q...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Te pasás la vida soñando. Con la casa, con el auto, con ese rincón de paz donde todo esté en su lugar. Juntás plata, pedís créditos, fi...
-
Uno arranca por cualquier lado. No hay otra forma. Nadie sabe dónde queda el principio. Así que agarramos lo primero que viene, un día...
No hay comentarios:
Publicar un comentario