miércoles, 3 de septiembre de 2025

BUENA SUERTE

     Mirá las noticias. Puro golpe bajo. Siempre fue así, ¿o nos engaña la memoria? La grieta no es nueva. Sólo que antes era un surco y ahora es un abismo. Ya no se trata de colores, de matices. Se volvió una física elemental: blanco o negro. Estás de este lado o del otro. No hay afuera. El gris fue declarado zona de traidores. Todo se rompió, sí, pero de un modo perverso: no en mil pedazos, sino en dos ejércitos infinitos de fragmentos idénticos. Cada uno cree tener una verdad única, pero sólo repite a coro el guión de su trinchera. Hablamos sólo para que nos oigan los que ya piensan igual. Y llega el bombardeo: noticias, alertas, dramas ajenos y memes. Todo junto, todo el tiempo. Intoxicación pura. Ya no sentimos, consumimos emociones descartables. El horror tiene la misma vida útil que un chiste. Por eso la retirada hacia adentro. La obsesión por ser tu propio amo y tu propio esclavo. Optimizarse, rendir, exprimirse hasta el último "like". La vida como un "Excel" que nunca cierra. Huimos del barro de la plaza del barrio para cavar nuestra propia celda privada. Parece un callejón sin salida. Pero quizás no lo sea. Buena suerte hoy no es ganar el "Quini". Es darte cuenta a tiempo. Es animarte a silenciar el mundo. Es preferir una voz conocida en un bar al griterío de las redes. Es negarte a elegir entre el blanco y el negro. Es mancharte las manos con gris. Es dejar de ser tu propio verdugo. Es juntar los pedazos que valen la pena, los tuyos, los que no le deben lealtad a ningún bando, y construir con eso algo tranquilo. Algo tuyo. Eso es todo. Buena suerte. La vamos a necesitar.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

ENTRAR

     Todas las tardes, un hombre se detenía ante la misma puerta. La puerta de su casa. Metía la llave, giraba, empujaba. Adentro, todo esta...