Imaginá que el mundo se parte. Que el cuerpo olvida su oficio. Que el amor se va, y no vuelve. Que la noche es un largo malentendido con uno mismo. Que los necios gobiernan, y pisan tu nombre con sus botas. Todo eso puede pasar. De hecho, pasará. Entonces, sólo queda una operación. Una sola. Simple. Aprender. No para ganar. No para reparar. Sino para encontrar, dentro de uno, una tabla de salvación. Una ingenuidad estratégica. Una forma limpia, que el caos no tocará jamás. Ahí. Intacta. Esa es la victoria. No vencer al mundo. Es tener un lugar, dentro, que el mundo no conoce. Y al que no puede llegar.
sábado, 20 de septiembre de 2025
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