Imaginá que el mundo se parte. Que el cuerpo olvida su oficio. Que el amor se va, y no vuelve. Que la noche es un largo malentendido con uno mismo. Que los necios gobiernan, y pisan tu nombre con sus botas. Todo eso puede pasar. De hecho, pasará. Entonces, sólo queda una operación. Una sola. Simple. Aprender. No para ganar. No para reparar. Sino para encontrar, dentro de uno, una tabla de salvación. Una ingenuidad estratégica. Una forma limpia, que el caos no tocará jamás. Ahí. Intacta. Esa es la victoria. No vencer al mundo. Es tener un lugar, dentro, que el mundo no conoce. Y al que no puede llegar.
sábado, 20 de septiembre de 2025
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
LA MANO IZQUIERDA
El gris de la lluvia entró hace semanas. Los edificios tienen el color del cansancio. La gente camina apurada, pero sin rumbo: es el g...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Un hombre cruza la calle. Lleva las manos en los bolsillos y camina como si ya supiera adónde va. En la esquina, una mujer espera el c...
-
Era una noche de diciembre, cálida. Sobre la mesa, un mantel blanco. Una botella vacía. La luz entraba desde la calle. Sonó el timbre. ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario