Se dice que todo amor es igual. No es cierto. El amor no es un molde. Es el hueco que alguien deja en tu vida. Un vacío con su forma exacta. Ese vacío no se repite. No aparece en otra parte. Cada amor inventa sus propias reglas. Un gesto que en uno lo era todo, en otro no es nada. Por eso la decisión es simple: nunca más un reflejo. Nunca más confundir una luz con otra. Cada amor tiene su sol propio. Comprender esto es como entender que una llave sólo abre una puerta. No es triste. Es lo justo. Así que esto es todo: no ser un gemelo. La persona amada no se compara. Elegir siempre el camino sin huellas. Esa es la única opción. Debería ser así de simple.
viernes, 14 de noviembre de 2025
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