Uno se pasa años mirando por la ventana. Esperando. Espera que deje de llover. Que llegue el momento justo. Que la vida se decida. Mientras, la lluvia moja la calle y luego para. La luz llega y se va. Las nubes pasan. Todo eso ocurre. Pero uno lo ve desde dentro. No lo toca. Lo que no sabe, mientras espera, es que todo lo que ocurre es un comienzo. La lluvia que empieza. La luz que empieza. El silencio que empieza cuando algo termina. No hay nada que no sea, de algún modo, un primer paso. Pero uno no lo sabe. Y espera. Hasta que un día se levanta y no va a la ventana. Abre la puerta y sale. No sabe adónde va. No sabe qué pasará. Pero camina. Y en ese paso entiende. La vida no se espera. La vida se hace. Se hacía mientras uno esperaba. Se hizo siempre. Y tenía razón. Siempre tuvo razón. Incluso cuando no se veía. Incluso cuando dolía. No hay momento justo. No hay día perfecto. Hay esto: los pies en el suelo, la calle, el aire. Eso, justo eso, es empezar.
lunes, 16 de febrero de 2026
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
LA CURVA
Uno sale. Lleva una valija y una idea: que hay que llegar. La ruta promete, le dijeron, que por ahí se llega. Y uno quiere llegar. Pero...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Llegará un día en que, al abrir los ojos, el futuro ya no será aquel paisaje generoso donde se guardaban todos los comienzos. Seguirá a...
-
Era una noche de diciembre, cálida. Sobre la mesa, un mantel blanco. Una botella vacía. La luz entraba desde la calle. Sonó el timbre. ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario