Caminaba sin rumbo,
con el peso de sus actos a cuesta, pero sin buscar redención. Los árboles,
cicatrizados por el tiempo, permanecían inmóviles, dando vida sin pedir nada a
cambio. Bajo sus pies, el rocío humedecía la tierra, esperando al alba que, como
siempre, llegaría sin falta. No había necesidad de perdón, pensó. La vida, como
los árboles y el rocío, simplemente continuaba, indiferente a culpas o
remordimientos. El sol borraría las huellas de la noche, dejando sólo lo que
debía seguir existiendo.
martes, 19 de noviembre de 2024
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
LO QUE SE QUEDA
Uno aprende, con el tiempo, que algunas cosas se quedan. Una canción. Una persona. Una playa. Un día cualquiera. Una noche. Una tarde q...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Te pasás la vida soñando. Con la casa, con el auto, con ese rincón de paz donde todo esté en su lugar. Juntás plata, pedís créditos, fi...
-
Uno arranca por cualquier lado. No hay otra forma. Nadie sabe dónde queda el principio. Así que agarramos lo primero que viene, un día...
No hay comentarios:
Publicar un comentario