Es fundamental explorar lo que ha permanecido oculto durante mucho tiempo, redescubriendo lo familiar en lo desatendido. Al observar detenidamente el suave movimiento de las hojas de los árboles, nos damos cuenta de detalles que ignorábamos: la forma en que la luz juega con su superficie, creando sombras en el suelo. Este simple acto nos muestra lo que había pasado a ser invisible, lo cotidiano que se transforma en extraordinario. Tomemos un momento para detenernos en el crecimiento silencioso de las raíces que se aferran a la tierra, en el instante en que un árbol se llena de frutos, en el desplazamiento de la nube que nos ofrece sombra, brindando un respiro donde antes dominaba la agobiante luz. Regresar a caminos olvidados no sólo invita a revivir historias pasadas, sino también a abrir nuevos senderos hacia destinos desconocidos. Es un llamado a reiniciar, a permitir que nuevas perspectivas nos transformen y a abrazar, con humildad, la belleza del cambio.
miércoles, 18 de diciembre de 2024
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
QUEDARSE QUIETO
El mundo perdió sus templos. Nadie sabe bien quién bendice, quién condena. Entonces uno podría esperar afuera, con la mano extendida, a...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Un hombre cruza la calle. Lleva las manos en los bolsillos y camina como si ya supiera adónde va. En la esquina, una mujer espera el c...
-
Una puerta. Está el afuera, y el adentro. Abrir es un acto sencillo: permitir el paso de un lado al otro. La dificultad reside en lo q...
No hay comentarios:
Publicar un comentario