La noche cae y nos preguntamos si el sol saldrá mañana. Esa incertidumbre nos persigue, nos define. Vivimos con preguntas que no tienen respuestas, con un futuro que se desvanece en el límite de lo imaginable. Algunos buscan refugio en lo que los rodea: el cielo, el mar, las montañas, algo más grande que ellos. Otros se miran al espejo y no reconocen lo que ven. Los ojos reflejan una historia que no entienden, una vida que parece ajena. ¿Quién soy? ¿Adónde voy? Las respuestas no llegan. Sólo sabemos que la noche cae. No hay otras certezas, sólo pequeños momentos que podrían ser suerte, destino o simple azar. Y en medio de todo, una pregunta queda suspendida: ¿alguna vez encontraremos nuestro rumbo? La noche cae, y la pregunta sigue ahí, esperando encontrar la respuesta.
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