Al principio, sólo es un malestar. Algo que no encaja. Como si llevaras dentro una verdad que nadie más ve, y el mundo, en cambio, te entregara un guión escrito en otro idioma. Pero ahí está, clavado en el pecho: el pulso de una vida que sólo puede ser tuya. Ser fiel no es romper las reglas. Es más bien quitarse el peso de las miradas ajenas y caminar ligero, aunque el camino no tenga nombre. Vivir en cuerpo y alma significa eso: habitar cada gesto, cada silencio, sin dividirse. No hay parte que valga si traiciona al todo. Hay quienes te dirán que es egoísmo. Pero no lo es. Es la única manera de no desaparecer. Al final, cuando todo se calme, lo único que importará es haber sido, sin mentiras, aquel que eras. Nada duele más que mirar atrás y descubrir que viviste la vida de otro.
martes, 10 de junio de 2025
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