Vuelan. Ignorantes. Entre flores. Sus alas pulsan. Un instante. Luego, nada. Así nosotros. Avanzamos. Ciegos. Frágiles. Como hojas en el aire. Breves. Tan breves. Pero en esa brevedad... ¿no reside el ardor? La pura luz. Caemos. Sí. No hay semilla. No hay renacer. Sólo el gesto perfecto, consumado. El vértigo de ser. Y dejar de ser. Esa es la verdad desnuda: La belleza no perdura. Arde.
miércoles, 4 de junio de 2025
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
LO QUE SE QUEDA
Uno aprende, con el tiempo, que algunas cosas se quedan. Una canción. Una persona. Una playa. Un día cualquiera. Una noche. Una tarde q...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Te pasás la vida soñando. Con la casa, con el auto, con ese rincón de paz donde todo esté en su lugar. Juntás plata, pedís créditos, fi...
-
Uno arranca por cualquier lado. No hay otra forma. Nadie sabe dónde queda el principio. Así que agarramos lo primero que viene, un día...
No hay comentarios:
Publicar un comentario