Calles vacías. Luces apagadas. El cielo, inmóvil. Siempre es igual. Fortunas rotas. Nombres nuevos olvidados. Podrías jurar que esta vez será distinto. Pero no. Es el mismo viejo S.O.S. Sólo hay un antídoto. O dos. Una mano en la oscuridad. Una sílaba, o dos, apenas un sonido. Y de pronto, todo encaja. Sin eso, el mundo no es más que un hueso roto que nunca termina de sanar. Con eso, por un segundo, el S.O.S. se calla. Hasta que la vida, como siempre, vuelve a golpear.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
ENTRAR
Todas las tardes, un hombre se detenía ante la misma puerta. La puerta de su casa. Metía la llave, giraba, empujaba. Adentro, todo esta...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Llegará un día en que, al abrir los ojos, el futuro ya no será aquel paisaje generoso donde se guardaban todos los comienzos. Seguirá a...
-
Era una noche de diciembre, cálida. Sobre la mesa, un mantel blanco. Una botella vacía. La luz entraba desde la calle. Sonó el timbre. ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario