Se pagará por escuchar. Como se paga por el oxígeno cuando ya no se puede respirar. Un silencio profesional, sin respuestas. Bocanadas de aire. Un hueco donde las palabras dejen de caer al vacío. Será el lujo más caro: dos ojos que no se apartan, una presencia que no busca la pantalla del teléfono. Escucha activa. El primer lujo que valdrá lo que siempre debió valer. Porque lo gratis nunca tuvo valor. Porque nadie aprecia el oxígeno hasta que empieza a faltar. Porque sólo custodiamos lo que tiene precio. Y cuando al fin comprendamos, será demasiado tarde: habremos inventado el oficio de escuchar justo cuando ya no quede nada digno de ser escuchado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
ENTRAR
Todas las tardes, un hombre se detenía ante la misma puerta. La puerta de su casa. Metía la llave, giraba, empujaba. Adentro, todo esta...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Llegará un día en que, al abrir los ojos, el futuro ya no será aquel paisaje generoso donde se guardaban todos los comienzos. Seguirá a...
-
Era una noche de diciembre, cálida. Sobre la mesa, un mantel blanco. Una botella vacía. La luz entraba desde la calle. Sonó el timbre. ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario