Un relámpago. Nada más. ¿Es menos porque no permanece? Lo breve, si verdadero, es dos veces bueno. Las flores no discuten: florecen, brillan, se van. ¿Importa más durar o arder? ¿El amor es la excepción? Cortázar escribió que el verdadero amor se parece a un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Lo inesperado no se repite. Lo que hoy es un incendio, mañana apenas una brasa. Luego queda esto: la taza compartida, el hueco en la almohada, esa calma que algunos llaman felicidad. Los que temen al paso del tiempo se ingenian trucos. Cambian de piel como de estación. O guardan las formas y buscan llamaradas prestadas. Pero ni el engaño detiene el ocaso. El único amor que no se corrompe es el que se interrumpe a tiempo. La verdad es esta: ¿un café recién hecho es menos perfecto porque se enfríe? En este juego sólo pierden dos tipos de personas: las que nunca alcanzan lo que desean, y las que lo alcanzan. El resto observa el relámpago y comprende.
lunes, 7 de julio de 2025
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
LO QUE SE QUEDA
Uno aprende, con el tiempo, que algunas cosas se quedan. Una canción. Una persona. Una playa. Un día cualquiera. Una noche. Una tarde q...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Te pasás la vida soñando. Con la casa, con el auto, con ese rincón de paz donde todo esté en su lugar. Juntás plata, pedís créditos, fi...
-
Uno arranca por cualquier lado. No hay otra forma. Nadie sabe dónde queda el principio. Así que agarramos lo primero que viene, un día...
No hay comentarios:
Publicar un comentario