lunes, 7 de julio de 2025

DESTELLOS

     Un relámpago. Nada más. ¿Es menos porque no permanece? Lo breve, si verdadero, es dos veces bueno. Las flores no discuten: florecen, brillan, se van. ¿Importa más durar o arder? ¿El amor es la excepción? Cortázar escribió que el verdadero amor se parece a un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Lo inesperado no se repite. Lo que hoy es un incendio, mañana apenas una brasa. Luego queda esto: la taza compartida, el hueco en la almohada, esa calma que algunos llaman felicidad. Los que temen al paso del tiempo se ingenian trucos. Cambian de piel como de estación. O guardan las formas y buscan llamaradas prestadas. Pero ni el engaño detiene el ocaso. El único amor que no se corrompe es el que se interrumpe a tiempo. La verdad es esta: ¿un café recién hecho es menos perfecto porque se enfríe? En este juego sólo pierden dos tipos de personas: las que nunca alcanzan lo que desean, y las que lo alcanzan. El resto observa el relámpago y comprende.





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