Ningún hombre fuerte quiere ser débil. Ningún corazón blando anhela dureza. Cada uno huye de lo que lo completa. Pero la vida no perdona. Lo que negás te persigue. Lo que temés te espera, sentado en la mesa, cuando llegás tarde a casa. La luz no le teme a la sombra. La necesita. Sin algo que iluminar, ¿qué sentido tiene arder? Al final, sólo hay dos errores: creer que podés vivir sin tu contrario. O creer que podés vencerlo.
jueves, 3 de julio de 2025
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