La gente cree que lo que termina desaparece. Que ya no está. Que sólo queda un vacío. Pero no es así. La luz de la tarde no se va. Sólo se corre para que entre la noche. No se pierde, cambia de lugar. Las despedidas son iguales. Lo que viviste y dejaste atrás no se borra. Se queda adentro. Se guarda. Está ahí. Todo lo que fuimos forma una especie de archivo. Los recuerdos son como imanes: atraen lo que después vas a necesitar, y te van guiando sin que te des cuenta. Hasta el dolor más fuerte deja algo. No es la herida del principio, es la cicatriz. Esa prueba de que sanaste. Eso no desaparece, y no tendría que desaparecer. Porque de eso se trata: no empezás de cero. Empezás con todo lo que te quedó. Con eso hacés lo que viene. Lo que sigue estando, por chico que sea, es lo único que importa de verdad. Todo lo demás es un espejismo.
jueves, 28 de agosto de 2025
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