Todo se va. Eso lo sabés. No es triste: es un hecho, como el final del día. Buscábamos una respuesta enorme, un diseño en el cielo. Pero el significado estaba en otra parte: en el mate de la mañana, en la luz sobre esa foto que nunca enderezaste. En una flor. A veces el recuerdo te trae una voz, un lugar preciso. No es que extrañes a esa persona: extrañás quién eras vos, la persona que fuiste ahí. Entonces te rendís. La realidad es siempre el diario de ayer; la esperanza de algo más es sólo un hermoso error. Y en medio de eso -de ese polvo sin promesa- está esto. Este instante. Frágil y tuyo. No hay que descifrar nada. Sólo estar. Acá. En el mate de la mañana, en la luz sobre esa foto que nunca enderezaste, en el silencio de lo que es. Porque más que esto, sabés que no hay nada.
miércoles, 15 de octubre de 2025
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