Pensemos en todo lo que se dice sin palabras. Antes de cada frase, hay un vacío que le da forma. Un intervalo necesario. Una conversación sin pausas es sólo ruido. El que calla no otorga. Tampoco se rinde: organiza el mundo. Su silencio es un signo de puntuación en el aire. Las palabras son apenas la punta. Debajo viene el cuerpo: una mano, una mirada, un hombro que se inclina. La voz no sólo dice, también acaricia o hiere con su tono. Pero lo esencial, lo que queda después del ruido, es lo que no se dijo. Al final, sólo el silencio dice la verdad.
martes, 25 de noviembre de 2025
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
A SALVO
Hoy todo se guarda. Todo se muestra. Todo pasa por un filtro que lo vuelve más hermoso. Pero los recuerdos que guardo no son esos. No s...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Un hombre cruza la calle. Lleva las manos en los bolsillos y camina como si ya supiera adónde va. En la esquina, una mujer espera el c...
-
Era una noche de diciembre, cálida. Sobre la mesa, un mantel blanco. Una botella vacía. La luz entraba desde la calle. Sonó el timbre. ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario