Dos bandos. Uno a cada lado. En el medio, un único objetivo. Algo que ambos quieren, pero que sólo uno podrá tener. Por eso se concentran, listos para moverse. Todo su mundo se reduce a ese espacio, a esa posibilidad. Un observador los mira desde afuera. No encuentra el sentido, sólo el esfuerzo. Dice en voz alta: "Esto es una estupidez". Sus palabras, al mismo tiempo, llegan hasta los miembros de ambos grupos. Y entonces ocurre algo llamativo. Por un instante, dejan de ser rivales. Se convierten en un frente común. No es una alianza. Es un acto reflejo. Alguien ha intentado quitar valor a algo que para ellos vale mucho. No es que defiendan la contienda. Defienden la importancia que ellos le dieron. La fe está en juego. Luego, todo sigue igual. Pero el secreto ya se ha revelado. La verdad de ese enfrentamiento no era ganar. Era la capacidad de ambos bandos de crear, juntos, una razón perfecta para existir mutuamente. Ese pacto tácito, esa razón compartida, es lo único que perdura cuando se apagan las luces.
martes, 30 de diciembre de 2025
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