lunes, 22 de diciembre de 2025

EL BOTÓN DE NAVIDAD

     Hay un instante, en diciembre, en que la mano de un adulto oprime un botón. Se enciende una luz, surge un sonido. Algo despierta y cumple su función, exacta. No es el objeto. Es lo que revela: un mundo que obedece. La Navidad es ese permiso. La licencia para creer, otra vez, en la pura relación entre una conducta y su consecuencia. Entre dar una orden y verla cumplirse. Un circuito sin fallas. Luego, se agotan las pilas. La magia se evapora. Vuelve el mundo real, ese lugar donde los actos se pierden y nada responde como esperamos. Pero por un día hubo un botón. Y al presionarlo, todo funcionó. Un día para volver a ser la causa, y no el efecto.




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