Hoy se quiere lo nuevo. Lo pulido: sin mancha, sin marca. Una mesa nueva. No tiene historia. No dice nada. Todo es así, ahora. Una superficie dura. Nos vendieron que la libertad es elegir. Pero elegimos lo mismo. Por miedo. Miedo a quedar afuera. Queremos la cosa. Sólo la cosa. Sin el camino. Sin la demora que la hace valiosa. La queremos ya. Consumirla. Olvidarla. Pasar a la próxima. Así, nada nos pertenece. Sólo un hambre que gira en círculo. La nueva pereza es el rechazo a empezar. Que todo llegue concluido. Eludimos la incertidumbre del inicio. Delegamos en máquinas. Nos ahorramos el trabajo de ser. Y sin embargo, aún podemos sostener una taza caliente entre las manos. Mantener una mirada. Pronunciar una palabra íntegra que honra al silencio. Actos pequeños. Fuertes. Alguien, en algún lugar, se cansará del zumbido. Apagará la pantalla. Se dará vuelta. Y verá, por la ventana, el mundo. No para capturarlo. No para compartirlo. Sólo para verlo. En ese instante, la mesa nueva, por fin, recibirá su primera marca.
sábado, 6 de diciembre de 2025
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
LO QUE SE QUEDA
Uno aprende, con el tiempo, que algunas cosas se quedan. Una canción. Una persona. Una playa. Un día cualquiera. Una noche. Una tarde q...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Te pasás la vida soñando. Con la casa, con el auto, con ese rincón de paz donde todo esté en su lugar. Juntás plata, pedís créditos, fi...
-
Uno arranca por cualquier lado. No hay otra forma. Nadie sabe dónde queda el principio. Así que agarramos lo primero que viene, un día...
No hay comentarios:
Publicar un comentario