Hay una deslealtad que es fidelidad. Una mano, para tomar lo que llega, debe abrirse y soltar lo que sostiene. Eso no es una pérdida. Nos aferramos a ideas viejas, a amores gastados, a versiones muertas de nosotros mismos. A eso le llamamos lealtad. Pero es un engaño. Es sólo miedo. La vida verdadera sucede en los abandonos necesarios. En el valor de dejar ir lo seguro pero acabado, para abrazar lo posible. Quien se llena de certezas, se vacía de futuro. Es bueno guardar siempre un lugar vacío en la casa interior. Allí nacerá lo nuevo. La peor traición es quedarse quieto. Ver cómo algo se desangra y elegir la cobardía de no suturar ni rematar. Ofrecer sólo la inútil compasión de un testigo, creyendo que no mancharse las manos es una forma de pureza.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
LO QUE SE QUEDA
Uno aprende, con el tiempo, que algunas cosas se quedan. Una canción. Una persona. Una playa. Un día cualquiera. Una noche. Una tarde q...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Te pasás la vida soñando. Con la casa, con el auto, con ese rincón de paz donde todo esté en su lugar. Juntás plata, pedís créditos, fi...
-
Uno arranca por cualquier lado. No hay otra forma. Nadie sabe dónde queda el principio. Así que agarramos lo primero que viene, un día...
No hay comentarios:
Publicar un comentario