Podría decir que soy un catálogo. Una colección de fragmentos. Lo que llamo mi memoria es, casi siempre, la historia de otros. Lo que considero mi pensamiento, una frase que leí o escuché y que ya no distingo de mí. Hay un modo de callar que perteneció a mi padre, y una manera de andar que adquirí de mi madre. Sin pedir permiso. Esta mano que escribe está movida por la mano de todos los que la tocaron. A veces pienso: mi verdadera naturaleza es ser receptor. Ser un buen suelo donde caen las semillas. Un espacio dispuesto. Lo que queda después de todo eso, lo que no es préstamo, es el orden que le doy a lo recibido. El arreglo. La composición. Ese es mi único acto original. Lo que llamo mi personalidad. No soy lo que me dieron. Soy el modo en que lo acomodo. Entonces, existo como una intención de claridad en el concierto de lo heredado. Un breve silencio que da forma al ruido del mundo.
sábado, 10 de enero de 2026
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
LO QUE SE QUEDA
Uno aprende, con el tiempo, que algunas cosas se quedan. Una canción. Una persona. Una playa. Un día cualquiera. Una noche. Una tarde q...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Te pasás la vida soñando. Con la casa, con el auto, con ese rincón de paz donde todo esté en su lugar. Juntás plata, pedís créditos, fi...
-
Uno arranca por cualquier lado. No hay otra forma. Nadie sabe dónde queda el principio. Así que agarramos lo primero que viene, un día...
No hay comentarios:
Publicar un comentario