Uno es vulnerable. La obsesión es creer que eso se tapa con algo grande. El autoengaño es creer que ya lo tapaste. La perfección no existe. Existe una mesa bien puesta. Una conversación que no busca convencer. Un abrigo que abriga. Lo simple no es poco. Es lo único que no miente. La serenidad no se encuentra en lo perfecto. Se encuentra en lo que ya está roto pero igual sirve. Eso que ya no aparenta. Eso que ya no tapa nada. Eso que es nada más que útil y verdadero. Allí la vulnerabilidad deja de doler. Y se vuelve la trama de la vida.
martes, 5 de mayo de 2026
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LA TRAMA
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