La frase es mentira. O, mejor: es verdad a medias, que es la peor clase de verdad. Porque uno no da lo que tiene. Uno da cómo tiene. Y recibe cómo puede. Hay quienes tienen el interior como una caja fuerte: todo allí está contado, pesado, cerrado. Dan con cuentagotas. Reciben con alarma. No es mezquindad: es forma. Su corazón es un músculo que sabe de límites. Otros tienen el interior como una pieza sin paredes. Dan porque no saben retener. Reciben porque no saben protegerse. No es generosidad: es falta de arquitectura. Su corazón es un músculo que aprendió a desbordarse antes que a latir. El problema es que nunca coinciden. El que tiene caja fuerte cree que el otro exagera. El que tiene pieza sin paredes cree que el otro no ama. Y los dos tienen razón. El desenlace, siempre, es el mismo: cada uno se va con lo que trajo. Sólo que más cansado.
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sábado, 21 de marzo de 2026
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EL FANTASMA INTERIOR
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