El miércoles el mundo se detuvo. No hubo aviso. No hubo ruido. Llegó el silencio y se quedó. Los trenes no salieron. Las escuelas no abrieron. La gente se quedó en casa sin saber bien por qué. Así nomás. Algunos abrieron cajones que tenían años cerrados. Otros cocinaron esa receta de la abuela que nadie había vuelto a hacer. Algunos se sentaron junto a la ventana y miraron la calle vacía. Sin hacer nada. Sin tener que hacer nada. Todos hicieron eso. Cosas sencillas. Cosas que siempre estuvieron esperando. Y ahí, en esa cocina, en esa mesa, en esa tarde sin apuro, pasó algo. No se puede explicar bien. Como cuando uno vuelve a casa después de un largo viaje y todo está igual, pero uno lo ve distinto. Pasó el tiempo. Los trenes volvieron. Las escuelas abrieron. La gente salió otra vez. El mundo siguió. Pero esa tarde, en cada casa, en cada cocina, quedó algo. Un aroma, una pausa, una forma de mirar que antes no existía. El miércoles el mundo se detuvo. Y aunque nadie lo diga en voz alta, todos saben que, desde entonces, el jueves no es igual.
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miércoles, 19 de agosto de 2026
lunes, 20 de abril de 2026
COSAS SIMPLES
Una baldosa rota en la entrada de una casa. Una taza con el borde cachado. Una ventana que no cierra del todo. Esas cosas también son historias. No hace falta que ocurra nada extraordinario. No hace falta que alguien grite o corra. A veces una historia es apenas un detalle que se queda quieto, esperando que alguien lo mire y diga: esto es mío. Uno suele pensar que la vida está hecha de momentos decisivos. Pero los momentos decisivos casi nunca se reconocen en el momento. Se parecen más a una baldosa rota, a una taza cachada, a una ventana que no cierra del todo. Cosas simples. Cosas que están ahí. La pregunta no es si tu historia es interesante o aburrida, trágica o feliz. La pregunta es si te animás a aceptar que estás dentro de una. Y que esa, cualquiera sea, es la única que te toca. A lo mejor no hay una historia que valga más que otra. Lo único que vale es el momento en que dejás de preguntarte si estás en la correcta y simplemente estás.
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