Hay quienes aplazan la vida. Guardan las preguntas en un cajón, miran el calendario como si fuera un desierto y piensan: después. Cuando tenga esto. Cuando termine aquello. Pero el futuro ya llegó. Está acá, disfrazado de ahora ¿Para qué vivir en una celda bonita? Por miedo. Por costumbre. Porque da vértigo soltar el picaporte y salir. Sacrificar el hoy por el mañana es como dejar de comer para alimentar a un fantasma. Inútil. Porque sólo existe una hilera de ahoras. Cada uno con su pequeña bisagra. Abrir o no abrir. Vivir o mirar. No hace falta valor infinito. Basta el justo. Decir esta palabra. Cruzar esta puerta. Entonces ocurre: el riesgo no mata. Salva.
sábado, 16 de mayo de 2026
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LOS AHORAS
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