La vida es un río. Fluye. Nos arrastra. La gente pasa junto a nosotros, opaca, incomprensible. Los niños beben. No saben si el agua está limpia. La verdad se rompe en pedazos. Cada uno refleja algo. Nunca todo. Las redes son espejos torcidos. Nos muestran lo que necesitamos, lo que ansiamos. La realidad es un mosaico. Fracturado. Pero a veces, una luz. ¿Por qué creer? ¿Por qué buscar? Las preguntas, sí. Las respuestas, no. Fin.
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QUEDARSE QUIETO
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