La vida es un río. Fluye. Nos arrastra. La gente pasa junto a nosotros, opaca, incomprensible. Los niños beben. No saben si el agua está limpia. La verdad se rompe en pedazos. Cada uno refleja algo. Nunca todo. Las redes son espejos torcidos. Nos muestran lo que necesitamos, lo que ansiamos. La realidad es un mosaico. Fracturado. Pero a veces, una luz. ¿Por qué creer? ¿Por qué buscar? Las preguntas, sí. Las respuestas, no. Fin.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
ENTRAR
Todas las tardes, un hombre se detenía ante la misma puerta. La puerta de su casa. Metía la llave, giraba, empujaba. Adentro, todo esta...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Llegará un día en que, al abrir los ojos, el futuro ya no será aquel paisaje generoso donde se guardaban todos los comienzos. Seguirá a...
-
Era una noche de diciembre, cálida. Sobre la mesa, un mantel blanco. Una botella vacía. La luz entraba desde la calle. Sonó el timbre. ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario