Hay quienes piensan que el amor de pareja es una elección. Que es como elegir el mejor paquete del supermercado. Pero no. El amor no se elige. Te elige a vos. Es como despertarte una mañana y encontrar que, sin consultarte, todos tus circuitos se reconectaron en torno a un solo nombre. No lo viste venir. Simplemente, pasó. Querer racionalizarlo es como querer enjaular el viento. El que lo vive, lo sabe. El que no, no hay argumento en el mundo que lo haga entender. No se trata de encontrar a la persona perfecta. Se trata de mirar a alguien, con todos sus defectos a la vista, y decir: acá me quedo. Es apostar por uno mismo, por crecer en el espacio que el otro abre. Es un acto de fe, sin iglesia. Al final, no es sólo algo que sentís. Es un lugar al que llegaste de casualidad. Y del que no te vas. Porque irte sería dejar de ser quien sos.
martes, 26 de agosto de 2025
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