domingo, 25 de enero de 2026

ATURDIDOS (Mundo loco)

     Existe un engaño que no miente. No construye falsedades. Consiste en permanecer ante los hechos con los ojos abiertos, pero con la mirada apagada. Observar la realidad y, en lugar de rechazarla, volverla transparente. Atravesarla sin registrarla. Sin convertirla en experiencia. Es peor que la mentira: el mentiroso, al menos, reconoce la verdad lo suficiente como para alterarla. Le concede un espacio. El otro, en cambio, la anula con la indiferencia de quien mira a través de un cristal. Vivimos una época que premia esa transparencia. Se confunde con claridad. Se cree libertad, pero es sólo el vacío de lo que no se hace experiencia. El mentiroso crea un mundo alternativo, uno negativo. Este otro, el ciego voluntario, el aturdido, no crea nada. Su peligro es silencioso. No ataca la verdad con furia, sino con una aceptación hueca. Así, la verdad no se contradice. Se desvanece. El mayor peligro, entonces, no es la falsedad activa. Es la pasividad consumada. La rendición ante lo evidente. Un mundo de cristal habitado por miradas que no ofrecen resistencia. Donde todo es visible y, por eso mismo, nada tiene peso. Allí la verdad muere de inanición. No necesita ser asesinada. Basta con que nadie la sostenga. Porque la verdad, al final, no es un dato. Es un acto de sostén. Exige una atención que la haga presente. Quien se niega a ese acto, quien elige la comodidad de lo transparente, no se equivoca. Sólo abandona. Y en esa renuncia, casi educada, se consuma la última y más perfecta derrota. La que ni siquiera deja ruinas.





No hay comentarios:

Publicar un comentario

LA TRAMA

     Uno es vulnerable. La obsesión es creer que eso se tapa con algo grande. El autoengaño es creer que ya lo tapaste. La perfección no exi...