Se confunden, al final. El azul de arriba y el azul de abajo. Se cansaron de ser dos. El hombre mira. No piensa "mar". No piensa "cielo". Piensa: azul. Sólo eso. Y él, ¿dónde está? También es azul. También es mirada. También forma parte del cansancio de ser uno. He aquí la cuestión: no hay trampa. Lo que ves y lo que querés ver, a veces, firman la paz. Entonces termina la guerra. Sólo queda lo que hay, y lo que hay es suficiente. La verdad no es una frontera. Es un permiso. El hombre da media vuelta. Camina. No se lleva una idea. Se lleva el azul. Dentro, ahora, todo es más amplio. Y más quieto. Al final, se confunden.
martes, 13 de enero de 2026
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