Uno se viste. Uno se desviste. Es lo primero. Es lo último. La ropa va y viene. Uno queda. Siempre queda. Dicen: hay que cambiar. Como si fuera una virtud. Pero la respiración no cambia. El ritmo de los pasos, no. Lo esencial no muda. Lo esencial ya viene puesto. La noche borra las horas. La mañana las dibuja. Es un truco. Uno no se ha ido. Sólo cerró los ojos. Luego los abrió. Lo demás -calendarios, festejos- son adornos. Bellos. Inventados. A veces, una costura roza la piel de un modo nuevo. Ahí está. La señal. No importa el cambio. Importa lo que el cambio muestra. Todo pasa por encima. Uno queda debajo. Simple. Inmutable. Eso es todo.
lunes, 19 de enero de 2026
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