viernes, 24 de abril de 2026

LA QUIETUD

     Mirar un caracol en la playa: casi nada. Calcio, una espiral rota, algo que el agua descartó. Pero detenerse en lo mínimo es un acto raro, casi antinatural. La atención huye. Uno la obliga. Mirar el caracol sin el mar, sin la arena, sin el camino. Dejar que su sola presencia levante una pregunta sin paisaje. ¿Cuál? ¿Por qué una forma vacía sigue valiendo? Ya no se mueve, ni crece, ni protege. Sin embargo, alguien lo mira y aprende sobre la lentitud como resistencia, sobre gastarse en un solo lugar. Basta con que esté. Lo profundo no pide explicación. Pide silencio. Y ese silencio llega cuando dejás de preguntar y te quedás quieto, mirando la espiral, hasta que la espiral te mira a vos. Ahí está. En lo más pequeño. Esperando que dejes de moverte.





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