A veces la semana cabe en un bocado de comida. A veces el día pesa. Entre esas dos cosas está atarse los zapatos. Deslizar el dedo. Mirar el techo. Sacar la basura. Entonces se abre el pecho para lo que llega. Se aprieta la boca para lo que se queda. Y durante lo demás, se afloja todo. Eso es vivir. Una cosa que se rompe, se cose, se olvida, se vuelve a romper. Nadie dijo que fuera lindo. Pero visto desde el sillón, un lunes de otoño, es tan hermoso que duele.
lunes, 6 de abril de 2026
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