La gente se equivoca. Cree que el lazo nace de golpe. No es así. Se hace. Día tras día. A la misma hora. Al principio, desde lejos. Sin palabras. Un paso. Después, otro. Hasta que el otro se vuelve parte de uno. No por lo que dice, sino por lo que repite. Ésa es la clave: la repetición. No la intensidad. No la promesa. La hora exacta, el lugar conocido, la costumbre de esperar. Porque esperar es la primera forma de querer. Uno se acomoda antes de que el otro llegue. La felicidad empieza ahí, en el tiempo de antes. Eso es lo que ata. No el instante. La seguridad de que el instante va a volver. Hoy se quiere el lazo sin el rito. El cariño sin la paciencia. Se olvida que lo único se hace con lo repetido. Querer es dar tiempo. Y el tiempo, cuando se da, se queda.
lunes, 13 de julio de 2026
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
LA REPETICIÓN
La gente se equivoca. Cree que el lazo nace de golpe. No es así. Se hace. Día tras día. A la misma hora. Al principio, desde lejos. Sin...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Un hombre cruza la calle. Lleva las manos en los bolsillos y camina como si ya supiera adónde va. En la esquina, una mujer espera el c...
-
Era una noche de diciembre, cálida. Sobre la mesa, un mantel blanco. Una botella vacía. La luz entraba desde la calle. Sonó el timbre. ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario