Hay una forma de vivir sin pasado. Como si cada mañana el mundo se inventara de nuevo. Hay quienes creen que eso es la felicidad. Pero después ves las manos de una mujer que envejece, y en esas manos está todo lo que ella ha tocado. Ves un árbol torcido y entendés que ahí, en esa forma, está escrita la historia del viento. Entonces te das cuenta: no se trata de olvidar. Se trata de aprender a llevar las cosas para que no pesen. De entender que las marcas no te quitan belleza: te la dan. Te dan forma. Por eso recordamos. Para poder volver, de vez en cuando, a los lugares donde fuimos felices.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
PARA EL OTRO LADO
Hay tardes en que dos personas ordenan la casa y, sin decirlo, ordenan otra cosa. Guardan un plato, doblan la ropa, y algo se acomoda ...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Una puerta. Está el afuera, y el adentro. Abrir es un acto sencillo: permitir el paso de un lado al otro. La dificultad reside en lo q...
-
Un hombre cruza la calle. Lleva las manos en los bolsillos y camina como si ya supiera adónde va. En la esquina, una mujer espera el c...
No hay comentarios:
Publicar un comentario