El amor de pareja, cuando es verdadero, tiene una sola forma: quedarse. No importa cómo venga el otro, ni con qué carga. Quedarse. La reciprocidad no es un intercambio. Es simplemente que los dos quieren estar en la misma habitación. La confianza profunda es como el aire. No se ve, no se toca. Pero si falta, no se respira. Así funciona: uno cuida. El otro también. Los dos al mismo tiempo. Y con eso, la vida alcanza.
sábado, 25 de abril de 2026
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